Grabación vocal: micrófono, preamp, gain y cómo reducir el bleed
Guía de grabación vocal: cómo elegir micrófono, qué hace el preamp, cuánto gain poner y qué hacer para reducir el bleed en casa.
Una voz grabada con sala, con los monitores de fondo o ya recortada no se arregla después: todo lo que venga encima (EQ, compresión, afinación, saturación) magnifica esos defectos en lugar de corregirlos. La grabación vocal es la etapa donde se decide si la canción va a tener una base sólida o si vas a pasar la mezcla entera tapando agujeros.
La buena noticia es que el margen de error es conocido y medible: el micrófono que eliges, la distancia a la cápsula, el preamp de tu interfaz, el gain que pones al grabar y las medidas para reducir el bleed. Ninguna de esas decisiones exige un estudio profesional; exige comprobar antes de dar a grabar.
Grabar bien desde la primera toma
La primera toma no es la toma definitiva: es una toma de prueba que sirve para auditar la cadena completa. Canta la frase más fuerte de la canción tres o cuatro veces, escucha la grabación en auriculares y en monitores y revisa cuatro cosas: si el nivel es estable, si hay recorte, si se oye ruido de fondo y si se cuela algo que no sea tu voz.
Ese pequeño protocolo evita el error más caro de todas las sesiones caseras: descubrir al final de la tarde que las doce tomas buenas tienen el click de la pista de referencia o el zumbido del cargador. Comprobarlo en los primeros dos minutos cuesta poco; repetir la sesión entera, mucho.
Con esa prueba hecha, el resto de decisiones se toma con datos en vez de con esperanza.
| Punto | Qué compruebas | Señal de alerta |
|---|---|---|
| Micrófono y distancia | Hablar a la distancia de trabajo sin que el nivel se dispare | La lectura sube y baja al moverse la voz |
| Gain | Picos en zona cómoda, sin encender el indicador de recorte | Distorsión en las sílabas fuertes |
| Ruido de fondo | Tres segundos de silencio con la voz parada | Sisa, ventilador o tráfico constante |
| Bleed | Pista de referencia o monitores a volumen real de trabajo | Se escucha el click o la pista dentro de la toma |
Tabla de cuatro filas con los puntos de la toma de prueba: micrófono y distancia, gain, ruido de fondo y bleed, con qué comprobar y la señal de que algo hay que corregir.
Elegir micrófono: dinámico frente a condensador
La distinción que importa no es el precio, sino la sensibilidad y el comportamiento fuera del eje. Un micrófono dinámico suele ser menos sensible: aguanta bien voces intensas y, en habitaciones sin tratar, mete menos ambiente en la toma. Un condensador capta más detalle y más matices, pero también más ruido de fondo y más reflexiones de la pared que tengas detrás.
El patrón polar importa tanto como el tipo. Una cardioide es lo estándar porque rechaza lo que llega por detrás y reduce de forma apreciable el ambiente frente a una omni. Si el ruido de la sala es un problema, una supercardioid o una hypercardioid dan ángulo frontal más estrecho y más rechazo lateral, con la contrapartida de que hay que apuntar mejor: el mínimo de sensibilidad no está exactamente a 180 grados, así que hay que cuidar la posición de los monitores. La guía técnica de micrófono para MC desarrolla esa lógica aplicada a la cabina.
También decide la fuente: si hay que grabar en un salón con la ventana a la calle, el dinámico cardioide gana casi siempre. Si la sala tiene tratamiento y buscas la intimidad de una voz muy cerca, el condensador justifica su sitio.
Distancia, técnica frente a la cápsula y efecto de proximidad
La distancia fija el equilibrio entre voz directa y sala. En la práctica, entre quince y treinta centímetros es una zona de trabajo cómoda para voz cantada con pantalla antipop: suficientemente cerca para que la voz domine, suficientemente lejos para que las plosivas no golpeen la cápsula.
Acercarse mucho tiene un coste audible: el efecto de proximidad sube los graves en los micrófonos direccionales y la voz puede sonar opaca o con exceso de cuerpo. La salida es sencilla: mantener la distancia constante, corregir con un filtro de corte de graves si hace falta y evitar que la posición cambie a mitad de frase.
La técnica sigue la misma lógica. Apuntar entre nariz y boca recoge el sonido completo, y desplazar ligeramente el eje o usar una pantalla antipop evita que las explosivas de p, b, d o t saturen la toma. Si el cantante tiende a girarse, conviene acordar hasta dónde puede moverse sin salirse del patrón.
Qué hace el preamp
El preamp es la etapa que amplifica la señal de nivel de micrófono hasta nivel de línea para que la tarjeta pueda convertirla. Su trabajo se mide en dos direcciones: cuánta ganancia entrega y cuánto ruido añade por el camino.
Los preamplificadores de interfaces de gama de estudio suelen cubrir un rango amplio, de unos +10 a +60 dB, y esa ganancia necesaria depende de tres variables: la fuente, la sensibilidad del micrófono y la distancia. Un micrófono dinámico poco sensible a tres pide bastante ganancia; un condensador sensible a veinte centímetros, muy poca. Por eso una misma configuración sirve para una voz y falla con otra.
Dos detalles prácticos: si usas un condensador, hay que activar la alimentación phantom de 48 V con el gain bajo y subirlo después; y si el micrófono dinámico no llega a nivel razonable aunque el gain esté al máximo, el problema puede ser de ganancia insuficiente de la interfaz y conviene un preamp en línea. Ninguna de esas situaciones se arregla subiendo el volumen en la mezcla.
El gain se pone al grabar, no en la mezcla
El gain de entrada se ajusta mientras se graba, con la voz cantando a la intensidad real de la canción. La idea de grabar «lo más alto posible» viene de la cinta, donde el ruido de fondo obligaba a exprimir el nivel; en digital, 0 dBFS es un techo duro y pegarse a él solo deja margen cero para los picos imprevistos.
Focusrite recomienda grabar de forma conservadora, con picos en torno a −12 dBFS, para que haya margen si la interpretación sube de intensidad. Audient lo dice desde el medidor: sube el gain hasta que la señal pique cerca de la zona amarilla de −6 dB y baja si se enciende el rojo de 0 dB. Las cifras concretas dependen del equipo, pero el criterio es el mismo en todas las fuentes: nivel sano, sin recorte, con margen.
Ese criterio es el que desarrolla la guía de gain staging: el gain de entrada decide la calidad de la pista, y el volumen de la mezcla se ocupa de la balanceación. Grabar demasiado bajo tampoco es gratis, porque acercas la señal al ruido del propio preamp, así que el objetivo es una señal lo bastante alta para que el ruido no importe y lo bastante baja para que ningún pico toque el techo.
Cómo reducir bleed
El bleed es todo lo que entra por el micrófono sin ser la voz: monitores, auriculares que filtran, ventilador, ordenador, la pista de referencia y la propia sala. Se reduce trabajando sobre cuatro frentes, todos antes de grabar:
- Captación direccional. Un micrófono unidireccional ya descarta una parte del ambiente; la cardioide reduce apreciablemente el ruido lateral y trasero.
- Off-axis y distancia. Alejar la fuente de superficies reflectantes y apuntar el micrófono lejos de la fuente de ruido aprovecha el rechazo del patrón. Shure recomienda colocar las fuentes no deseadas justo detrás del micrófono.
- Separación física. Monitores a volumen bajo y orientados fuera del eje, auriculares cerrados para la pista de referencia y, si es posible, separar la fuente de ruido (cargador, ventilador, puerta) respecto al micrófono.
- Tratamiento de la sala. No hace falta un estudio: absorber la pared que queda detrás del cantante y evitar que la grabación se haga en una esquina con mucha reverberación ya disminuye el colgado que después no se puede quitar.
Nada de esto se recupera después. El de-noise puede limpiar un suelo constante, pero no separa una voz de un monitor que suena al mismo tiempo dentro de la frase. Por eso se habla de reducir bleed como trabajo de captación y no de procesado. Si además vas a intervenir en directo con la voz, la guía de hablar al público recoge hábitos de escena que evitan problemas parecidos.
Checklist antes de dar a grabar
- Micrófono elegido según la habitación, no según el catálogo: dinámico si la sala no está tratada, condensador si lo está.
- Distancia fija y acordada, con pantalla antipop si hay plosivas fuertes.
- Phantom power activado solo si el micrófono lo necesita, con el gain bajado antes de conmutar.
- Preamp y gain ajustados con la frase más fuerte, buscando picos con margen y cero recorte.
- Sala revisada: fuentes de ruido apagadas, monitores bajos, auriculares cerrados.
- Toma de prueba escuchada entera en auriculares antes de grabar la sesión.
Con esos seis puntos, la toma que llegue al ordenador ya es material aprovechable, y la edición tendrá poco que rescatar.
Siguiente paso
Una vez que la toma llega limpia y con margen, toca decidir qué parte de cada interpretación se queda: edición de voz: comping, timing, afinación, Melodyne y Auto-Tune.
Preguntas frecuentes
¿Qué gain es el correcto al grabar voz?
El que deja picos cómodamente por debajo del techo digital. Focusrite recomienda grabar con picos en torno a −12 dBFS para conservar margen, y Audient sugiere que el medidor llegue a la zona amarilla en los momentos más fuertes sin encender el indicador rojo de recorte.
¿Dinámico o condensador para grabar voz en casa?
Si la habitación no está tratada, un dinámico cardioide suele meter menos sala en la toma. Un condensador capta más detalle, pero también más ruido de fondo y más reflexiones, así que compensa en espacios con control acústico o voces muy contadas.
¿Qué es el bleed y por qué me conviene reducirlo?
Es todo el sonido que entra por el micrófono sin ser la voz: monitores, auriculares que filtran, ventiladores, el click de una pista de referencia o la propia sala. En la mezcla se vuelve invisible e imposible de separar, así que conviene reducirlo en origen.
¿Hace falta activar la alimentación phantom de 48 V?
Sí con los condensadores de estudio y con algunos preamplificadores en línea; no con la mayoría de micrófonos dinámicos. Conviene bajar el gain, activar 48 V y subir después, y consultar el manual del micrófono antes por si es de los que no debe recibir phantom.
¿Puedo arreglar una toma con bleed en la mezcla?
Solo parcialmente. El EQ y la reducción de ruido pueden disimular un suelo constante, pero no separan una voz de un monitor que suena al mismo tiempo. Lo que se cuela durante la frase no se recupera: se corrige grabando otra vez.
Continúa aprendiendo
Relacionadas
Fuentes
- Microphone Techniques for Recording
Manual educativo de Shure sobre captación: recomienda micrófono unidireccional y aislamiento para voz, apuntar entre nariz y boca, usar algo off-axis o pantalla antipop contra plosivas, y mantener entre 15 y 60 cm según el sonido deseado.
- Microphone Directionality and Polar Pattern Basics
Explica los patrones polares: la cardioide rechaza el sonido trasero y reduce el ambiente respecto a una omni, la supercardioid y la hypercardioid ofrecen ángulo frontal más estrecho y más rechazo, y describe el efecto de proximidad y la coloración off-axis.
- How high should I set the gain control on my interface?
Documento de soporte donde Focusrite define el gain staging y recomienda grabar con picos en torno a −12 dBFS para dejar margen, explicando que la ganancia necesaria depende de la fuente, del micrófono y de la distancia.
- How do I check my input levels?
Guía de niveles de entrada de Audient: subir el gain hasta que la señal picée cerca del indicador amarillo de −6 dB y bajarlo si se enciende el rojo de 0 dB, para evitar distorsión en la pista grabada.
Última revisión técnica: 30/09/2026. Si detectas un error, indícalo para corregirlo.